Un apasionante partido de auténticas damas chinas convoca al dueño de la tienda y a algunos vecinos a presenciar su desenlace. El ciclista se anota para desafiar al vencedor.
La siguiente jugada se demora, se piensa mucho y todos comienzan a proponer movimientos luego del instante que corresponde a esta fotografía. Los espectadores impacientes me invitan a ocupar el lugar del jugador indeciso.








