Un vendedor ambulante de gallinas manipula nerviosamente su balanza. Dos testigos opinan sobre el peso de la gallina aún viva y avalan el correcto uso de la balanza frente a un cliente desconfiado.
Formo parte del grupo de testigos y fantaseo con un dejo de arrogancia de que la presencia de la cámara persuada al vendedor de hacer trampa.
Guillermo Urrutia
© Guillermo Urrutia
Contemporánea







