A partir de la década de 1860, junto a la popularización del retrato fotográfico, se verifica el empleo de la fotografía como instrumento de construcción de la memoria en torno a la figura del “mártir”. Luego de la caída de Paysandú en enero de 1865 fue elevada la demanda de retratos de los militares fusilados. En agosto de ese año, cuando Montevideo ya estaba en poder de las fuerzas de Venancio Flores, se vendieron allí mosaicos de retratos de los “mártires de Quinteros”, como antes habían circulado otros del mismo tipo referentes a los muertos de Paysandú. Se ofrecían en el formato de tarjeta de visita, que era de costo reducido y pensado para la amplia divulgación, lo cual muestra el interés de la sociedad por contar con imágenes de los héroes que se identificaban con las facciones políticas, y de éstas por disputar el lugar del mártir.
En esa misma línea, el movimiento revolucionario de 1897 alimentó una interesante producción de imágenes de este tipo en torno a Diego Lamas, Jefe del Estado mayor del Ejército nacionalista muerto en mayo de 1898, que tras la paz de setiembre se había transformado en una figura muy importante dentro del Partido Nacional.
Luego de las guerras civiles de 1897 y 1904 las fotografías fueron empleadas para conmemorar tanto las victorias militares como la “paz institucional” alcanzada tras la muerte de Aparicio Saravia. En 1904 circuló una serie de tarjetas postales con los retratos de algunas figuras del gobierno y el ejército colorado, como el presidente José Batlle y Ordóñez y el general Pablo Galarza, a modo de homenaje y celebración del fin de los enfrentamientos. El 17 de marzo de 1899, dos años después de la batalla de Tres Árboles, el Teniente C. Cáneppa se fotografió junto a un grupo de subalternos en el lugar del enfrentamiento, recordando con su puño y letra al dorso de la foto“que en esa [batalla] no me encontré, pero he tenido el honor de hacer la guardia el día de la misa á los bravos colorados caídos de esa lucha; la que vengamos el 14 de mayo en ‘Cerros blancos’ no obstante salir herido de una bala de [un] blanco. La grandeza de esta patria depende del partido Colorado, hombro contra hombro”.
María Angélica Estévez con su muñeca obsequiada por Diego Lamas, año 1898. Autor: s.d. Albúmina, 18 x 24,5 cm. MHN/CI, caja 97, foto 50.
Aparicio Saravia. Retrato póstumo, año 1904. Autor: s.d. Tarjeta postal. 9 x 14 cm. MHN/CI, caja 101, foto 24a.
Teniente C. Cáneppa y soldados posando frente al monumento conmemorativo de la batalla de Tres Árboles, Río Negro, 17 de marzo de 1899. Autor: s.d. Albúmina. 13 x 21 cm. MHN/CI, caja 15, foto 14.
Pablo Galarza, año 1904. Autor: s.d. Tarjeta postal. 9 x 13,8 cm. BN, carpeta 901_912, foto 913.








