Tres vendedores de pieles falsas de animales exóticos fantásticos, interpretan a cazadores furtivos molestos por la presencia de una cámara. La discusión crece y comienza una avalancha de incomprensibles amenazas que terminan en un impostado forcejeo.
Continúo el paseo divertido con la interpretación de los furtivos. Cuando regreso al lugar de la discusión me encuentro con la ausencia de la bicicleta que había dejado encadenada a un arbolito antes de la discusión.








