Los bollitos de pan cocido al vapor son la comida más económica de la calle y el obligatorio acompañamiento de cualquier sopa. Una vez en el estómago duplican su tamaño, la bollera lo sabe y por esa misma razón los hace, el cliente lo sabe y por esa misma razón los compra.
Esperando mi turno para llenar la panza tomé esta fotografía protegido por el vapor de los bollitos a muy poca distancia de la escena. La bollera y el cliente nunca se percataron de mi presencia.








