Desde sus inicios y durante todo el siglo XIX, lo retratos eran posados, lo cual se explica por las limitaciones de la técnica que no alcanzaba la instantaneidad, pero también obedecía a criterios estéticos y un gusto social predominante, cuyos principales convencionalismos procedían del retrato pictórico.
Siguiendo una tendencia del mundo occidental, también en Uruguay se emplearon ambientaciones arquetípicas y se adoptaron criterios estéticos derivados de las tendencias en boga en la pintura, que dieron como resultado imágenes estereotipadas en las que los individuos posaban de acuerdo a su condición social, área de actividad u otras señas de identidad. El peso otorgado a los signos externos constitutivos del universo burgués, así como las elecciones sobre factores exclusivamente fotográficos (encuadre, empleo de la luz, profundidad de campo), generaban un tipo de retrato acorde y funcional al imaginario de los sectores sociales que más lo demandaban y consumían. Ello explica que en su mayoría se eche de menos la expresión individual o los rasgos de personalidad.
Tarjeta mosaico con retratos de personas vinculadas a la defensa de Paysandú en 1864 y 1865, década de 1860 (aprox.). Autor: s.d.BN, carpeta 376_400, foto 393.
10,7 x 6,3 cm
Albúmina
Histórica







