ÑHE ́E PYAU ́Í
Ñhe’e pyau’í quiere decir “nuevo espíritu”, principio de un lenguaje, principio de un sonido, principio del brillo de una nueva palabra. Esta es la expresión empleada por los ancianos para designar a los niños. Los niños nacen como representantes del espíritu nhe’e enviados a la Tierra por nuestras principales divinidades.
Desde el momento en que un nuevo ser es concebido y enviado a este mundo, los padres deben cumplir una serie de conductas para su crecimiento adecuado. Hay cuidados específicos que deben ser observados en cada etapa del desarrollo de nhe’e pyau’í. Es parte de nuestro sistema aconsejar a las nuevas parejas sobre la manera correcta de proceder en cada fase.
Hasta recibir su nombre, el niño es dependiente del espíritu de sus padres y debe quedarse junto a ellos para crecer con vigor y alegría. Toda la familia toma parte en el proceso de cuidado del nhe’e pyau’í. Los cuidados facilitan el camino que el nhe’e precisa recorrer hasta alcanzar el momento oportuno para su revelación en cuanto nombre.
Tal revelación sólo es posible por medio del nhemongaraí –ceremonia de atribución de nombre de los niños, realizada por los ancianos en el inicio de cada nuevo tiempo mbyá–.








