Ezequiel, de 23 años, mientras aprovecha la tarde con su hijo, durante una salida de fin de semana, concedida por el centro penitenciario de Olmos,
La Plata, donde cumple una condena de tres años por robo a mano armada. “La droga acaba con tus sentimientos, te vuelve frío y manipulador. Antes
abrazaba a mi hijo por obligación, ahora lo hago por amor”. Olmos, La Plata.







