Para el tiempo de cuaresma y Semana Santa, en algunas zonas de la República Dominicana se manifiesta el Gagá, una expresión cultural del sincretismo dominico-haitiano en la que se integra religiosidad popular, música y danza.
Esto ocurre en algunas provincias del país como San Crsitóbal, Elías Piña, Bahoruco, Barahona, San Pedro de Macorís, La Romana, Monte Plata, Sánchez Ramírez, Puerto Plata y Santo Domingo, en zonas alrededor de centros de producción de caña de azúcar, trabajadores en ingenios y habitantes en bateyes, que es un espacio social y cultural compuesto por dominicanos, haitianos y domínico-haitianos. En su mayoría los bateyes hoy día se han transformado, al ser impactados por la industria del turismo, las zonas francas, y la vida urbana.
El Gagá se caracteriza por su organización compuesta por el dueño, el jefe espiritual y el presidente, los mayores y las reinas, que se engalanan con un colorido vestuario a base de lentejuelas, espejos, pañuelos y mantó o cuello, con atuendos como gorras, espejuelos y adornos en los peinados, con los cuales bailan, cantan y ejecutan su música. El elemento musical resalta por su conjunto instrumental de viento y percursión que incluye: tambú, catalié, bambúes o fututos, trompetas caseras, tua-tuá, cha-chá, caracol o lambí, silbatos o pitos.








