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Cuenca Platense Atlántica
El Río de la Plata está formado por la unión de los ríos Paraná y Uruguay. En su curso se identifican dos sectores: el tramo interior –medio y superior– de poca profundidad; y el exterior, situado entre Montevideo y Punta del Este,
con importante influencia marina. Pero a esta cuenca debemos agregar el aporte del mundo atlántico, por los efectos directos que produce el océano al bañar las costas desde Punta del Este al arroyo Chuy. A lo largo de este espacio se aprecia un cordón de playas definidas por la presencia de puntas rocosas de espectacular belleza, acompañadas por un sistema lacustre de agua dulce que se presenta en paralelo al litoral costero.
La cuenca platense-atlántica constituye el ámbito con mayor biodiversidad de la república. La flora, en particular, incluye un porcentaje muy alto de especies con respecto al total del país, dada la variedad de ecosistemas, en el
que muy especialmente se destacan los denominados bañados del este. En materia de fauna, especies como la comadreja colorada chica, los ratones hocicudos, el murciélago negruzco, el gato margay, los lobos y leones
marinos, la ballena franca austral y la tonina –animales de variado porte y condiciones de vida– son una muestra de diversidad.
Faros de navegación jalonan su paisaje en ciertas puntas: Cabo Polonio, José Ignacio, Punta del Este y Colonia, además de algunas instalaciones insulares, como los faros de Isla de Flores, Lobos y Farallón. La importancia de
puertos como el de Montevideo y Maldonado, y la cercana presencia de Buenos Aires, resultaron ser factores claves para el balizamiento de este espacio fluvial y oceánico.
En materia de ocupación del territorio, importa destacar el mayor y más antiguo proceso de urbanización del país, donde Montevideo constituye un factor fundamental de desequilibrio poblacional. Ya a finales del siglo XVII se registró la fundación de Colonia del Sacramento –bien cultural que integra la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco–. En la siguiente centuria aparecieron otros núcleos –San José, Montevideo y Maldonado– que consolidaron el proceso fundacional del período colonial.
Sobre los extremos de la cuenca se identifican dos espacios fortificados que hablan de tiempos conflictivos: la propia ciudad de Colonia del Sacramento –amurallada y abaluartada– hacia el oeste, y los fuertes de San Miguel y
Santa Teresa en la zona este de la misma.
Todo el ámbito de la cuenca Platense Atlántica permite registrar un patrimonio cultural –material e inmaterial– de alta significación, que expone de manera clara los procesos de desarrollo y cambio que vivió el país en materia de industria, minería, producción agropecuaria, actividad artística y desarrollo social.







