Instantes de Galeano

Instantes de Galeano

Eduardo Galeano con su madre Licia Esther Galeano Muñoz, en su casa. Montevideo, 1941, aproximadamente. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Eduardo Galeano. Montevideo, 1945, aproximadamente. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano, con 21 años, en el tiempo en que era jefe de redacción de Marcha, el principal semanario uruguayo de su época, dirigido por Carlos Quijano, de gran impacto en la intelectualidad progresista latinoamericana. Montevideo, 1961. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano, a sus 22 años, cuando comienza su serie de reportajes sobre la realidad de varios países de América Latina y del mundo. Costa de Canelones, 1962. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Eduardo Galeano (a la derecha) en las minas de Bolivia, 1962, aproximadamente. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Salvador Allende (arriba al centro), en ese momento candidato a la presidencia de Chile, y un escalón más abajo, de abrigo claro, Eduardo Galeano (el tercero de izquierda a derecha). Punta Arenas, 5 de abril de 1963. Fotografía analógica.. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano (a la derecha) con Chou en Lai (a la izquierda), primer ministro de China. En ese viaje también realiza el artículo sobre Fu Yi, que revela en español la existencia del último emperador. Pekín, 1963. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Eduardo Galeano (el tercero de izquirda a derecha) en su llegada a China, junto con el contador socialista Guillermo Bernhard (el cuarto de izquierda a derecha) con el equipo de traductores y personal de recepción. Pekín, setiembre de 1963. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Eduardo Galeano (a la derecha) en la Plaza Roja. Moscú, Unión Soviética, 1963. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
En un asado dominical del personal del semanario Marcha, en los años sesenta. De izquierda a derecha, Eduardo Galeano, el maestro Julio Castro y el contador socialista Guillermo Bernhard. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
En la cabecera, Eduardo Galeano, Helena Villagra y Leonel Brizola. En la casa de Eduardo Galeano, en Buceo, Montevideo, a fines de los ochenta. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Eduardo Galeano (al centro, con brazos cruzados) y Leonel Brizola (a su lado, de traje), político brasileño desterrado por el golpe de Estado en su país, durante su visita al diario Época, del cual Galeano era director. Junto a ellos, integrantes de la joven redacción. «Nos faltaba edad para arrepentimos de la alegría», escribió en Días y noches de amor y de guerra (1978). Montevideo, 1964. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano (a la izquierda) entrevistando a César Montes (a la derecha), comandante de las Fuerzas Armadas Rebeldes (far), en las montañas de Guatemala, 1966. Otra imagen de esta serie fue portada del libro de Eduardo Galeano Guatemala, clave de Latinoamérica (Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 1967). Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Si Carlos Quijano fue su padre periodístico y el socialista Vivián Trías uno de sus principales referentes políticos, Juan Carlos Onetti era considerado por Eduardo Galeano su padre literario. Imagen de una de las varias entrevistas que le realiza Galeano (a la derecha) en la casa de Onetti (a la izquierda) en Madrid, España, en 1982. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / «Para Galeano, con la convicción de que algún día escribirá casi mejor que yo». Dedicatoria de Juan Carlos Onetti en un ejemplar de la primera edición de El pozo (Signo, Montevideo, 1939). Fotografía digital. Autor: Oscar Bonilla. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano (a la derecha) con el escritor Anderssen Banchero. Eran tiempos en que Galeano acababa de publicar Los fantasmas del día del león y otros relatos (Arca, 1967), uno de sus intentos de ficción, y Banchero acometía Un breve verano (Ediciones de la Banda Oriental, 1968). Aunque Banchero le llevaba quince años, ambos eran un soplo renovador en la narrativa del momento. Montevideo, 1968. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano en 1972, junto a un afiche por el primer aniversario de la creación del Frente Amplio. La política, en el sentido amplio del término, fue uno de los ejes de su trayectoria, al punto de que a esta imagen la hizo colocar en un bastidor para tenerla en la pared de su casa. Montevideo. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
La dictadura cívico militar uruguaya le obliga al exilio. Encuentra provisorio refugio en Argentina, donde dirige la revista Crisis, cuyos 40 números serán un hito del periodismo rioplatense. Buenos Aires, 1975, aproximadamente. Fotografía analógica. Autor: Agencia Gráfica Independiente. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano (a la izquierda) con su amigo Galeno de Freitas en Río de Janeiro, 1976. Brasil es el primer punto de escape luego de que debe exiliarse de Argentina por las amenazas de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), que ya había asesinado a varios miembros de la revista Crisis. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / El destierro no es obstáculo para el periodismo. Eduardo Galeano (a la derecha) realizando trabajo de campo sobre los mineros de (probablemente) Ouro Preto, Brasil, 1976. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Galeano (a la derecha) no se exilia solo. Lo acompaña quien fue su mujer desde 1976 hasta el último día de su vida: Helena Villagra. Con Helena en Menorca, España, noviembre de 1979. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano leyéndole Los cuentos de Don Verídico, de Julio César Castro, a Mariana Mactas, la Pulga de sus libros, hija de Helena Villagra. Calella de la Costa, Catalunya, España, 1979. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano (a la derecha) y Helena Villagra (al centro) con su entrañable amigo Juan Gelman, poeta argentino (primero desde la izquierda). Capri, Italia, 1979. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Europa es un lugar de encuentro con otros escritores. De izquierda a derecha, su admirado Juan Rulfo, Helena Villagra y Eduardo Galeano. Piazza San Marco, Venecia, Italia, mayo de 1978. Fotografía analógica / Eduardo Galeano (a la izquierda) en la playa, con la escritora mexicana Bárbara Jacobs y su esposo, el autor guatemalteco Augusto Monterroso. Calella de la Costa, Catalunya, España, 1978 / Cena de festejo por la aparición de su libro Días y noches de amor y de guerra, en la casa de Galeano en Calella de la Costa, Catalunya, 1978. Parados, de izquierda a derecha, el poeta ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, Helena Villagra, Eduardo Galeano, su amigo y traductor al portugués Eric Nepomuceno. Sentada, Nicole Rouan, compañera de Adoum / Eduardo Galeano (al centro) flanqueado por su admirado novelista cubano Alejo Carpentier (izquierda) y por su amigo Jorge Enrique Adoum (derecha). Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano (a la derecha) junto al músico Daniel Viglietti, en un espectáculo en solidaridad con la lucha del pueblo uruguayo contra la dictadura cívico-militar. París, 1980. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Sentados, de izquierda a derecha, los escritores: Sergio Ramírez, Eduardo Galeano, José Donoso, Thiago de Mello, moderador de la mesa sin identificar, Julio Cortázar y Manuel Scorza. Fráncfort, Alemania, 1980. Fotografía analógica / Eduardo Galeano (a la derecha) en la Feria del Libro de Fráncfort junto al escritor nicaragüense Sergio Ramírez (al centro de la foto). Fráncfort, Alemania, 1980. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
América Latina, uno de los focos principales de atención de la obra de Eduardo Galeano, parece condensarse desde 1979 en la experiencia revolucionaria de Nicaragua. De izquierda a derecha, Ernesto Cardenal, poeta y ministro de Cultura nicaragüense, Galeano y Julio Cortázar, escritor argentino. Mérida, Venezuela, 1980. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Cuando Nicaragua todavía era una accidentada esperanza. Eduardo Galeano (segundo de izquierda a derecha) junto a la poeta salvadoreña Claribel Alegría y su esposo, el periodista y diplomático estadounidense Darwin Bud Flakoll (ambos a la izquierda de Galeano). Al dorso se lee: «Y a pesar del susto, qué alegres se ven todos». Ometepe, julio de 1984. Fotografía analógica / «Qué pinta: un compadrito entre dos gringos». Mensaje escrito a mano, al dorso de la foto, de Galeano para Juan Gelman. De izquierda a derecha, Galeano, Gelman, Bud Flakoll. Hacía algunos meses que la revolución sandinista había derrocado a la dictadura de la dinastía Somoza, que había gobernado el país durante cuarenta años. Nicaragua, entre 1979 y 1980. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Tribunal Russell iv sobre el etnocidio de los pueblos amerindios. De izquierda a derecha: de pie, el antropólogo mexicano Guillermo Bomfil, el intelectual y político brasileño Darcy Ribeiro, Eduardo Galeano, el activista británico Ken Fleet; sentados: el antropólogo italoperuano Stefano Varese, el filósofo holandés Lolle Nanta, la lideresa boliviana (y protagonista de varias viñetas de Galeano) Domitila Churugara, y el antropólogo francés Robert Jaulin. Rotterdam, Alemania, 1980. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Almuerzo de pescado con frijoles junto con escritores nicaragüenses. Alrededor de la mesa, de izquierda a derecha, Omar Cabezas, Galeano, Gioconda Belli, Luis Rocha y Julio Valle Castillo. Nicaragua, años ochenta. Fotografía analógica / Alegría amarga en el Sambódromo de Río de Janeiro, Brasil. Eduardo Galeano (de pie) junto con el poeta ecuatoriano Jorge Enrique Adoum y las esposas de ambos, apenas se enteran de la derrota sandinista en las elecciones de febrero de 1990. Lo reflejará en su artículo «Un niño perdido en la intemperie», publicado ese mes en simultáneo en Brecha (Uruguay), La Jornada (México) y Página 12 (Argentina). Su relación con Nicaragua tendrá en esos meses el desencanto de «La Piñata» de 1990, cuando algunos dirigentes sandinistas, en especial quien fue su amigo, Tomás Borge, privatizaron a su nombre algunos bienes públicos. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
En la embajada de Nicaragua en Montevideo, de izquierda a derecha, el poeta Saúl Ibargoyen, el director teatral Atahualpa de Cioppo, el ministro del Interior de Nicaragua Tomás Borge, Galeano y la embajadora Berta Marenco. De fondo, la foto de varios comandantes de la revolución sandinista. A un costado, el busto de Sandino que las autoridades uruguayas de entonces no habían aceptado colocar junto a los de otros próceres latinoamericanos en la Avenida de las Américas (hoy ubicado en la Plaza Sandino, de Malvín). Montevideo, 1988. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano (a la derecha) con su padre, Eduardo Hughes Roosen, Buenos Aires, 1984. Fotografía analógica / Dorso de la copia de la izquierda. Buenos Aires, 1984. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Este ejemplar de Las venas abiertas de América Latina, atravesado por una bala, fue encontrado en la mochila de un joven integrante del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (fmln), abatido en un combate en El Salvador. El militar a cargo del operativo lo guardó y se lo entregó años después a un futbolista uruguayo que jugaba en ese país centroamericano. Este, tras muchas vicisitudes, ubicó a Galeano y le envió el libro a su casa de Montevideo. Nunca se supo el nombre del guerrillero caído. El impacto que causó esta historia en el escritor quedó reflejado en su libro póstumo El cazador de historias (Siglo XXI, 2016). Fotografía digital. Autor: Óscar Bonilla. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano (a la derecha) con Fidel Castro en La Habana, Cuba. S.f. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Niño pianista cubano, junto a una fotografía de gran tamaño de Ernesto Che Guevara jugando al ajedrez. Galeano atesoraba en su casa de Montevideo esta foto que le había sido dedicada al dorso por su autor. Cuba, 1996. Fotografía analógica. Autor: Julio Etchart. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Original de «Decires», luego publicado como «Celebración de la fantasía» (El libro de los abrazos, 1989) / Momento en que Eduardo Galeano dibuja animales, a lapicera, en las manos y brazos de un grupo de niños de Ollantaytambo, Perú, historia que luego escribirá en El libro de los abrazos (1989). Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Sector del escritorio de Galeano en Montevideo. Se ve una foto en bastidor donde aparece Helena Villagra junto con el revolucionario salvadoreño Miguel Mármol, que actúa como hilo conductor del tercer volumen de Memoria del fuego (y al fondo, reflejado en un vidrio, Galeano es entrevistado por la televisión cubana, en La Habana). Montevideo, 2016. Fotografía digital. Autor: Pablo Bielli. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Un inconveniente en el camino. Rumbo al campamento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (ezln), ubicado en el paraje La Realidad. Chiapas, México, 1996. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Dos zapatistas con el afiche de la iniciativa solidaria «Uruguay por Chiapas», que les llevaron Galeano y Helena Villagra. La Realidad, Chiapas, México, 1996. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Material de la campaña solidaria «Uruguay por Chiapas», de 1996. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano (a la derecha) le dedica un libro al entonces subcomandante Marcos (EZLN). Hoy Marcos lleva el nombre de Galeano, en recuerdo a un zapatista caído, quien a su vez había tomado el seudónimo en homenaje al escritor uruguayo. La Realidad, Chiapas, México, 1996. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
De izquierda a derecha: los entonces senadores Lucía Topolansky y José Mujica (quien sería presidente de la República al año siguiente), Galeano y el poeta y diplomático dominicano Rafael Pineda. Residencia del embajador argentino, Montevideo, 9 de julio de 2009. Fotografía digital. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Luego de la presentación del libro Nunca más, de Rigoberta Menchú, durante la Fiesta de la Unidad (del Partido Comunista Italiano). Sentados alrededor de la mesa, Lula Da Silva (Brasil), Rigoberta Menchú (Guatemala), la editora Carla Tanzi (Italia), Galeano, Frei Betto (Brasil). De pie, persona sin identificar, Helena Villagra, Gianni Miná (Italia) y Dante Liano (Guatemala). Módena, 1993. Fotografía analógica. / Rigoberta Menchú, líder indígena guatemalteca y premio Nobel de la Paz, se peina en el baño de la casa de Galeano. Montevideo, 1990. Fotografía analógica. / Rigoberta Menchú termina de ajustar su tocado en el comedor de la casa de Galeano. Montevideo, 1990. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra.
Eduardo Galeano (a la izquierda) con el presidente de Bolivia Evo Morales (al centro de pie) y su comitiva, en la casa de Galeano. A los pies, Morgan, perro que acompañaba al escritor en ese tiempo. Montevideo, 2009. Fotografía digital. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano junto a Pepa Lumpen, perra que acompañó a Galeano en Calella de la Costa, España, y que volverá con él a Montevideo al fin del exilio. Fue un personaje en varias de sus viñetas literarias. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Eduardo Galeano con Pepa Lumpen en la playa de Calella de la Costa, España. Entre 1982 y 1984. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra. /
Eduardo Galeano con Morgan, en Montevideo. S.f. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra.
Eduardo Galeano en el baño de su casa en Buceo, con Morgan en brazos. Fotografía analógica. Autora: Mariana Pulga Mactas. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra. / Eduardo Galeano con su último perro, Macu, regalo de Macarena Gelman. Montevideo, 2014. Fotografía digital. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra.
Roberto López Belloso (UY) Eduardo Galeano (a la derecha) junto a su abuela. «A veces, la Abuela viene a verme en sueños. Yo camino al borde de un río y ella es un pez que me acompaña deslizándose, suave, suave, por las aguas» (El libro de los abrazos, 1989). Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Escribió Galeano al dorso de esta foto: «Fines de 1984, Calella, fin del exilio». Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano pintando el frente de su casa, a poco de regresar del exilio. Debido a ese trabajo es que la vivienda se conoce como la casa de los pájaros. Montevideo, 1985. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Roberto López Belloso (UY)Vista general del lugar de trabajo de Eduardo Galeano. Montevideo, 2017. Fotografía digital. Autor: Pablo Bielli. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Un tramo de su biblioteca. Montevideo, 2017. Fotografía digital. Autor: Pablo Bielli. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Su parrillero fue un lugar de encuentro con sus amigos. Galeano era un gran asador, pese a que desde su infarto de 1984 ya no comió carne. Aquí, Galeano (a la izquierda) junto a Julio César Juceca Castro (al centro) (1928-2003), creador de Don Verídico, y a Helena Villagra. Montevideo, 1987, aproximadamente. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Eduardo Galeano en su cocina, en una de las pocas ocasiones en que preparó comida de olla. Lo observa, atento, su gato Martinho. Montevideo, 1988. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Aquí su “hermano de la vida”, Zé Fernando, en La casa de los pájaros, con Catalú (Catalina Álvarez Insúa) y Felipe (Monteverde), dos nietos de Galeano. Montevideo, 7 de abril de 2008. Fotografía digital. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Una de las pocas veces en que Alfredo Zitarrosa y Daniel Viglietti (con la guitarra) cantaron juntos fue en el living de la casa de Galeano (de pie). Abre el semicírculo el político socialista Guillermo Chifflet y lo cierran el periodista Carlos María Gutiérrez y la poeta Idea Vilariño. Montevideo, segunda mitad de los ochenta. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Otra noche en la misma sala. De izquierda a derecha, Silvio Rodríguez (músico cubano), Fernando Rami Rodríguez (militante tupamaro), Helena Villagra, Eduardo Heras (escritor cubano) y Eduardo Gaelano. Montevideo, segunda mitad de los ochenta. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Esa vez cocinó Juan Gelman. De izquierda a derecha, los musicólogos Graciela Paraskevaídis y Coriún Aharonián, Galeano, la poeta Idea Vilariño, Helena Villagra y el poeta argentino. Montevideo, S.f. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
La noche en que Francis Ford Coppola, director de Apocalypse Now (1979) y de El Padrino (1972) hizo pastas caseras en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, Cuba. De izquierda a derecha, Julio García Espinoza, Fernando Birri, Galeano, Ford Coppola, persona sin identificar. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / En el día del estreno uruguayo de El exilio de Gardel. De izquierda a derecha, Fernando Pino Solanas (director de la película), Galeano, Envar el Kadri (exguerrillero argentino, uno de los fundadores de las Fuerzas Armadas Peronistas) y el periodista uruguayo Ernesto González Bermejo. Al dorso tiene escrito: «Muchachos, no se duerman… Los pescamos in fraganti delito de ‘siesta de parados’». Montevideo, 1985. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / De izquierda a derecha: Eduardo Galeano cenando afuera, con Helena Villagra, Mariana Pulga Mactas y Chico Buarque. S.d. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano (a la izquierda) con el director de cine argentino Fernando Birri. S.d. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano (al centro) flanqueado por el escultor uruguayo Octavio Podestá (a la izquierda) y el músico catalán Joan Manuel Serrat (a la derecha), el día en que el cantautor fue el primer ganador del premio Memoria del Fuego, instaurado por el semanario Brecha y consistente en una obra de Podestá. Teatro Solís, Montevideo, 17 de diciembre de 2010. Fotografía digital. Autor: Alejandro Arigón. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano (a la derecha) con Carlos Monsivais (1938-2010) supieron compartir las estrecheces del campamento zapatista en Chiapas y las pantagruélicas comilonas en Ciudad de México o Montevideo. Del cronista mexicano le gustaba, en especial, la ironía de hacer pasar el pesimismo por su opuesto, y así lo hace notar en Patas arriba: la escuela del mundo del revés (Siglo xxi, 1998). S.d., s.f. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano (a la derecha) con Héctor Tizón, otro de sus entrañables. Colega de los días de Crisis, en Argentina, y de los años del exilio catalán; tiempos, estos últimos, en los que Tizón «andaba con las raíces doliéndole como nervios sin piel» (Bocas del tiempo, Siglo xxi, 2004). Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / El título de amiguero se lo dio Helena Villagra. De derecha a izquierda: Zé Fernando, Galeano, Jorge Asís, Eric Nepomuceno, Galeno De Freitas. Río de Janeiro, 1975. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Dos personajes de la vida real y de sus libros: José Pepe Barrientos y Fernando Rami Rodríguez. Este último, desconocido autor de las Actas tupamaras (Tae, 1987), publicadas como anónimas. S.d. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Eduardo Galeano (a la izquierda) con el antropólogo Daniel Vidart (1920-2019). Residencia del embajador argentino, Montevideo, 9 de julio de 2009. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Dos de sus amigos del exilio en el Maresme catalán, Pilar Royo y Antonio Doñate. Arenys de Mar, años ochenta. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Eduardo Galeano (a la derecha) con el ensayista colombiano Orlando Fals Borda, junto al tapiz que este le regaló para su comedor. Montevideo, 1986. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Distintas generaciones, la misma amistad. Eduardo Galeano (a la izquierda) con Mauricio Gatti (al centro), autor de En la selva hay mucho por hacer (1977) y el médico y dirigente gremial Dante D’Ottone. Barcelona, 1984. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Eduardo Galeano (a la derecha) con Borja Calzado, quien le hizo descubrir la poesía de Constantino Cavafis, en la que Galeano, a su vez, encontró la inspiración para su obra mayor: Memoria del fuego (1982-1986). Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano (a la izquierda) con el periodista andaluz Jesús Perro Verde Quintero, en Sevilla. S.f. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
El tiempo en el café Brasilero le servía para ponerse al tanto de las noticias, ya que nunca tuvo teléfono celular ni automóvil, y apenas manejaba los rudimentos básicos de su computadora de escritorio. Montevideo, 1990. Fotografía analógica. Autor: Mario Marotta. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
El Premio Nobel portugués, José Saramago (1922-2010), llega al Paraninfo de la Universidad de la República en medio de la polémica por sus recientes críticas a tres fusilamientos de opositores en Cuba, aunque sin renegar de la revolución en ese país. Le abre el paso Helena Villagra y atrás se ve a Galeano, de camisa azul añil. Montevideo, 2 de mayo de 2003. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Aquellos fusilamientos motivaron, además de las protestas de Saramago, el artículo de Galeano «Cuba duele», publicado en Brecha (Uruguay), Página/12 (Argentina) y La Jornada (México) el 17, 18 y 19 abril de 2003, respectivamente. Diez años debieron pasar para que se normalizaran sus relaciones con el gobierno de la isla. La excusa fue la presentación de la edición cubana de Espejos, que le valió el premio José María Arguedas. En la imagen también aparece el embajador uruguayo Ariel Bergamino (primero desde la izquierda). La Habana, 16 de enero de 2012. Fotografía digital. Autor: Casa de las Américas. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Cuba no fue sólo polémica, también fue amistad. Eduardo Galeano (a la derecha) con Eduardo Heras León, con quien compartía nombre de pila, día y mes de nacimiento. Por pocas horas, el fallecimiento de Heras León en 2023 no se produjo en la misma fecha en la que murió Galeano en 2015. La Habana, S.f. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Eduardo Galeano (a la derecha) con Eduardo Heras León, foto de algunos años antes, presentando ambos el Premio Casa de las Américas. La Habana, 1978. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / De pie: Jesús Díaz, Miguel Barnet y Galeano. Sentados: Mario Benedetti, Jorge Timossi y Eduardo López Morales. Santa María del Mar, Cuba, enero-febrero de 1989. Fotografía analógica. Autor: Carlos Rodríguez. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
En 1963 Eduardo Galeano realizó una entrevista a Pelé para el semanario Marcha, recogida luego en Nosotros decimos no (1989), que se sigue recordando como una pieza maestra de periodismo narrativo. En 1968 publicó la recopilación Su majestad el fútbol (Arca), y en 1995 su recordadísimo El fútbol a sol y sombra (Siglo xxi). El deporte del 11 contra 11 fue una constante en su obra y en su vida. Montevideo, 1995. Foto: William Fernando Martínez
Eduardo Galeano (a la izquierda) con su colega rosarino Roberto Negro Fontanarrosa (1944-2007). Rosario, Argentina, 1997. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Regalo que le hizo Fontanarrosa. S.d. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
El fútbol también lo unía con el brasileño Ziraldo (1932), quien le hizo esta composición, entre fotografía, caligrafía y dibujo. Bogotá, S.f. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Roberto López Belloso (UY)Eduardo Galeano (a la derecha) con uno de sus nietos, preparándose para ver el mundial de Sudáfrica. Montevideo, 26 de junio de 2010. Fotografía digital. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Eduardo Galeano (a la derecha) en el comedor de su casa, con Helena (al centro) y el entonces técnico de la selección uruguaya, Óscar Washington Tabárez (a la izquierda). En sus brazos, Pepa Lumpen. Montevideo, 1990. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Equipo amateur integrado por periodistas de la revista Crisis. Galeano es el cuarto de la fila de pie. Buenos Aires, 1975. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Una de sus obsesiones era el Sahara occidental. En una carpeta en su escritorio guardaba esta foto de un viejo saharaui. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Afiche realizado por la editorial Siglo xxi. S.f. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano en Plaza Cagancha durante una movilización por Verdad y Justicia, y en respaldo a la jueza Mariana Mota, luego de que fuera trasladada de la órbita penal a la civil por la Suprema Corte de Justicia. Montevideo, 25 de febrero de 2013. Fotografía digital. Autor: Santiago Mazzarovich.
Roberto López Belloso (UY)Los derechos humanos fueron una preocupación que trascendió fronteras para el escritor. De izquierda a derecha: la exdiputada Macarena Gelman, Helena Villagra, Eduardo Galeano y el juez español Baltasar Garzón, quien impulsó el juicio contra el dictador chileno Augusto Pinochet en 1998. Fotografía digital. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Eduardo Galeano (a la derecha) con la histórica defensora de los derechos humanos María Belela Herrera (a la izquierda). Más a la izquierda de la imagen, la escritora y periodista Ivonne Trías. Residencia del embajador argentino, Montevideo, 9 de julio de 2009. Fotografía digital. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Eduardo Galeano (a la izquierda) con Mario Benedetti (a la derecha) en Plaza Independencia, durante el lanzamiento de la campaña de recolección de firmas contra la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, que marcaba la impunidad de los crímenes cometidos en dictadura. Entre ambos aparece el constitucionalista Horacio Cassinelli Muñoz. Montevideo, 1986. Fotografía analógica. Autor: Óscar Bonilla. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Aunque le valió desencuentros con parte de la izquierda uruguaya, Galeano se opuso a la instalación de pasteras de celulosa en el país y al modelo de desarrollo que implicaban. Montevideo, 27 de mayo de 2005. Fotografía digital. Autor: Iván Franco. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano con poco más de 20 años. Dos décadas y media más tarde, escribirá: «en todos estos años se me ha caído mucho pelo, pero ninguna idea» (El libro de los abrazos, 1989). Años 1960. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Quizá por la cercanía del oficio que implica el periodismo, tuvo muchos amigos fotógrafos. Eso facilitaba la química en el momento de los retratos. Aquí Eduardo Galeano (a la derecha) con el brasileño Sebastiao Salgado. Noviembre de 2000. Impresión de tinta sobre papel de algodón. Autor: Don Usner. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Una de las fotos más conocidas de Galeano, pocas veces reproducida con su crédito, que corresponde a un fotógrafo argentino con el que compartía la condición de exiliado y el trabajo periodístico sobre Nicaragua y el Sahara occidental, S.f. Fotografía analógica. Autor: Héctor Zamplaglione. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Así se veía Eduardo Galeano en el tiempo en que publicó su libro más exitoso: Las venas abiertas de América Latina (1971). Montevideo, 1972. En 2021, al cumplirse el medio siglo de su aparición, llevaba vendido un millón de copias y se habían publicado más de setenta ediciones en más de veinte idiomas. Autor: Héctor Zamplaglione. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra.
Eduardo Galeano con su libro Espejos, subtitulado «Una historia casi universal de la infamia», en el que amplía la mirada fuera de América Latina (Siglo xxi, 2008). S.d. Fotografía analógica. Autor: Roberto Barbita. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano. S.d. Fotografía analógica. Autor: Miriam Berkley. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano abrazado al periodismo. Mantova (Italia), 2008. Fotografía digital. Autor: Leonardo Cendamo Foto: Archivo del fotógrafo.
Eduardo Galeano en la playa, intentando trabajar, rodeado de nietos. Piriápolis, Uruguay. S.f. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Abeio Eduardo con sus nietos Felipe y Manuel Monteverde y Catalú; intenta que lo ayuden con el asado. Montevideo, S.f. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / Eduardo Galeano con su nieta Catalú. Montevideo, S.f. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano con sus nietos Catalú y Felipe, en La Habana. Enero de 2012. Fotografía digital. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Fue uno de sus últimos viajes y consistió en seguir la ruta de Homero, Galeano junto con Helena, por la libre y en transporte público. Comenzaron por el emplazamiento de la actual Turquía, que se cree, según los defensores de la tesis de Heirich Schliemann, que corresponde a la antigua Troya. Hasta los carteles que identifican los baños llevan los nombres (y los rostros imaginarios) de Helena y Paris, personajes centrales de La Ilíada. Troya (Turquía), 2011. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra / El trayecto culminó, como debe ser, en la isla griega que fuera el hogar de Ulises, héroe del otro gran poema homérico, La Odisea. Ítaca, 2011. Fotografía analógica. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
Eduardo Galeano al término del encuentro con sus lectores en la Sala Nezahualcóyotl de la Universidad Autónoma de México (UNAM), ante más de 2.000 personas. Ciudad de México, 5 de noviembre de 2012. Fotografía digital. Autor: S.d. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra
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Descripción

 

 

Instantes de Galeano es una selección de aquellas fotos que Eduardo Galeano había guardado para sí. Recuerda su trayectoria como periodista, sus comienzos como escritor y su consolidación como cronista de los indignados de la tierra, en especial de los nadies de este continente.

Están sus viajes, su exilio, sus casas y sus obsesiones. Aparecen en imágenes líderes latinoamericanos y los principales escritores de su tiempo, pero también amigos anónimos, amores humanos y caninos.

Tiene como base el archivo personal del autor de Las venas abiertas de América Latina.

Eduardo Galeano (1940-2015) es uno de los escritores uruguayos más influyentes del mundo. En presente. Porque sus libros se siguen leyendo en múltiples idiomas, en ediciones oficiales o piratas, completos o por partes, comprados en librerías o tomados en préstamo, en tiradas nuevas que relucen en las vidrieras o en ejemplares ajados que resisten en puestos callejeros de una feria vecinal, pero siempre con la tensión de la letra viva.


Se podrá visitar hasta el 20 de noviembre de 2023.

 


 

Curaduría: Roberto López Belloso (UY)

Apoya: Asociación Amigos de Eduardo Galeano.

 


 

Inauguración

Sábado 9 de setiembre, 14 h.

Fotogalería Parque Rodó: Rambla Wilson y Pablo de María / Abierto las 24 horas.

 

Fecha

  • Desde el 09/09/2023 hasta el 20/11/2023 en Fotogalería Parque Rodó

Sala

Fotogalería Parque Rodó

  • Desde el 09/09/2023 hasta el 20/11/2023
  • Rambla Wilson y Pablo de María
  • 1950 7960
  • Accesible las 24 horas.

Videos de la sala

Convocatorias

El Centro de Fotografía realiza anualmente convocatorias abiertas para editar libros y exponer muestras fotográficas en los diferentes espacios que gestiona, a partir de las propuestas de autores uruguayos y residentes en Latinoamérica. Los trabajos son elegidos por un comité de selección externo al CdF que cambia año a año.

Las bases de todos los llamados puede consultarse en la página de convocatorias.

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