Sin fronteras. Un invitado en el infierno

Sin fronteras. Un invitado en el infierno

Almacenes abandonados en la parte trasera de la estación de tren de Belgrado, Serbia, a tan sólo diez minutos del centro de la ciudad. Aproximadamente dos mil refugiados afganos, paquistaníes y sirios sobreviven en condiciones extremas. Enero de 2017.
Refugiado mira a través del cristal helado de un vagón abandonado, donde vive con varios compañeros. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Vagones convertidos en iglú en el corazón de Europa. Al fondo construyen un área residencial de lujo. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
La soledad como único abrigo guarda una inmensa colección de miradas tristes. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Hacinados en un caótico espacio entre mantas y cartones. Para los pobres, el sueño es un lujo. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Un frágil puente de un solo listón de madera separa los retretes de las zonas comunes. Hay que hacer equilibrio incluso para orinar. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
El orden es una de las escasas estrategias para no perder la cabeza. Recogen las mantas con el mismo cuidado que un recién casado. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Algo perciben en el cielo cuando no pueden apartar sus miradas atrapadas por la hipnótica caída de los copos de nieve. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Su fortaleza es su alegría: festejan tanto una botella llena de agua como el baile de la nieve. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Se recrean las visiones de campos de concentración materializadas en una fila de hambre. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Desfile silencioso y amargo: sólo trescientas personas podían comer caliente gracias a la asociación Hot Food Idomeni. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Geometría de línea sobre un plano blanco e hiriente. Procesión helada y sin dioses. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
El pan más fresco es el del día anterior, el pan de hoy es pura quimera. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
No saben si será su última cena, afortunados en el momento del ahora, luego nada existe. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Aprendices de pingüinos se postran ante el minimalismo de las mesas ultramodernas. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Ninguna manta puede abrigar la mirada del sin tierra, del sin esperanza, del sin nada. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Psicodrama en forma de juego y referencias a una surreal bandera nipona. A veces da la impresión de que queda espacio para la esperanza. Otra mentira que me cuento. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Lágrimas higiénicas que lavan pero no eliminan la tristeza. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Escenografía de un teatro extremo, ni la Fura dels Baus se hubiera atrevido a tanto. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Mellizos en el exterior de un tren de lavado; los piojos no resisten tanta valentía. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Tender los brazos hacia el calor de una toalla de fuego, inhalar es un requisito peligroso e inquebrantable. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Dicen que el humano evolucionó alrededor del fuego, aquí el movimiento es el inverso. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Polvo de estrella dentro de una nebulosa apátrida, el cosmos es un reino para desesperados. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
La muralla publicitaria como insultante separación entre el lujo y la miseria, entre el cielo y el infierno. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Fragmento de luz que hiere en lo que descubre. Juego de claroscuros que esconde más que muestra. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Parece una pantalla cinematográfica al fondo de una sala recién quemada. En realidad lo es, la única diferencia es que esta película tiene un extenso metraje. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Abanicos de luces escapan del crisol de una catedral subterránea. Aquí todo está cerca del Averno, somos ángeles sedientos de luz. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
El problema sois vosotros. Mirar no es suficiente. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Refugio plagado de oquedades, y agujeros habitados por gente sin recuerdos. Composición pictórica al margen del arte. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Avicultura como excentricidad, solidaridad con las migajas de pan duro como únicos testigos. Belgrado, Serbia. Enero de 2017.
Mirar hacia tu espalda es como mirar hacia el frente, entre soledades caminan. Las vías del tren les sirven de guías hacia la frontera entre Serbia y Hungría. Enero de 2017.
Campo de refugiados en Francia, chabolismo respetando un urbanismo desarraigado. Grande-Shyntè. Marzo de 2017.
Nadie respondió a estas cuestiones. Sigue esperando, es lo único que puede hacer. Grande-Shyntè, Francia. Marzo de 2017.
Troglodismo en el corazón de Tetuán, Marruecos. De la oscuridad a la luz sólo lo separa el mar. Diciembre de 2013.
Convivencia intensa en el interior de las cuevas. La amistad brota en los lugares más insospechados. Cuevas en Monte de Tetuán, Marruecos. Diciembre de 2013.
Cementerio musulmán cerca de Boukhalef, Tánger, Marruecos. Se alquilan tumbas para vivos. Septiembre de 2015.
Dormitorios carentes de techo, su única luz es un astro llamado Sol. En metáforas son ricos y generosos. Cementerio en Tánger, Marruecos. Septiembre de 2015.
Fotografía nocturna con ISO 12800. Inmigrantes corren hacia la orilla esquivando a los militares marroquíes que están al acecho. Costa de Malabata, Marruecos. Diciembre de 2013.
Inflar la balsa frente al mar de la playa de Malabata, Marruecos, es un ritual de peligro. Acechan los mejanis. Diciembre de 2013.
Estrecho de Gibraltar, diez humanos perdidos en el mar. Sin referencias, sin medios, casi sin vida. Noviembre de 2012.
La Armada marroquí simula un rescate que nunca hicieron. Al final fueron rescatados por la Cruz Roja española. Estrecho de Gibraltar. Diciembre de 2012.
Los seis metros que separan la vida de la muerte se les hacen eternos para cruzarlos. Más aún si no saben nadar y perciben la profundidad que reina bajo sus cuerpos. Estrecho de Gibraltar. Diciembre de 2012.
Matrimonio que se aferra a una gran alianza. Esta vez no los separará la muerte. Estrecho de Gibraltar. Diciembre de 2012.
Sin palabras. Cierre los ojos e intente ponerse en su lugar. Estrecho de Gibraltar. Diciembre de 2012.
Gesticulación y miedo: la pena sobrecoge una frágil embarcación, nos miran como quien muere. Estrecho de Gibraltar. Diciembre de 2012.
La ola ayuda a la salvación, el océano también puede ser un buen aliado. Estrecho de Gibraltar. Diciembre de 2012.
La alegría supera el agotamiento. Abrazos que atraviesan la incredulidad de haberlo conseguido. Estrecho de Gibraltar. Diciembre de 2012.
Descubrieron que todo no se perderá en el tiempo como lágrimas en la lluvia o en la mar. Versión africana de la epifanía de Blade Runner. Estrecho de Gibraltar. Diciembre de 2012.
Fue salvado, a veces creo que existe algún dios. Puerto de Tarifa, Cádiz, España. Marzo de 2013.
Su devoción por la selección española de fútbol a veces tiene su recompensa. Puerto de Tarifa, Cádiz, España. Junio de 2017.
Niebla devora el horizonte, tras él continúa la tragedia. Puerto de Tarifa, Cádiz, España. Agosto de 2017.
A veces no existen tinieblas en el corazón de Occidente, a veces ángeles anónimos regalan la alegría con un simple guante inflado. Puerto de Tarifa, Cádiz, España. Diciembre de 2008.
Matrimonio de conveniencia. Los atan en pareja para evitar que se tiren al mar y huyan para evitar su deportación. Puerto de Tarifa, Cádiz, España. Junio de 2017.
Si en una mirada cabe un mundo, en este ojo sólo reinan lágrimas de sal. Puerto de Tarifa, Cádiz, España. Abril de 2013.
Duerme sobre la espalda de su madre, no existe colchón más seguro ni injusticia más grande. Puerto de Tarifa, Cádiz, España. Agosto de 2011.
El primer sirio que llegó a Tarifa, España. Agosto de 2014.
En dos días llegaron más de mil trescientos inmigrantes en barcas pequeñas donde sólo cabían entre cinco y diez personas. Puerto de Tarifa, Cádiz, España. Agosto de 2014.
Se refrescan la cara para eliminar la sal de su piel. No saben si su origen es por el efecto del mar o de la pena. Puerto de Tarifa, Cádiz, España. Agosto de 2014.
Fátima, bautizada por la Cruz Roja como la Niña Princesa. Bebé que con tan sólo once meses cruzó el Estrecho de Gibraltar sin la compañía de sus padres. Puerto de Tarifa, Cádiz, España. Agosto de 2014.
Juego lingüístico de doble sentido sobre los cristales del autobús de la Guardia Civil. Puerto de Tarifa, Cádiz, España. Julio de 2009.
La Cruz Roja y la Mirada Ensangrentada, dos realidades para un mismo drama. Con el tiempo se convirtió en jugador de fútbol de un equipo francés. Puerto de Tarifa, Cádiz, España. Diciembre de 2013.
La extenuación se hermana con la hipotermia. La solidaridad de algunos contrasta con la de los gobiernos occidentales que no se dan por aludidos, miran hacia otro lado. Puerto de Tarifa, Cádiz, España. Diciembre de 2012.
En situaciones tan terribles, todas las mujeres son madres y todas las niñas son hijas. Es decir, en situaciones tan terribles sólo queda espacio para La Piedad. Puerto de Tarifa, Cádiz, España. Agosto de 2014.
Sobrevivir a una peligrosa travesía para acabar encerrado entre rejas, la mirada altiva se pregunta sobre el sentido del mundo. Encerrados en pistas de pádel, los Centros de Internamiento de Extranjeros están saturados. Puerto de Tarifa, Cádiz, España. Agosto de 2014.
Comunidades retenidas en estado de espera se hacinan ordenadamente compartiendo un espacio mínimo. Puerto de Tarifa, Cádiz, España. Agosto de 2014.
Cadáver en la orilla mediterránea de La Línea de la Concepción, Cádiz. La horizontalidad terminal como destino. Playa de Levante, España. Marzo de 2009.
Tumba minimalista para un muerto anónimo, sólo referencias ambiguas, tal vez un país, tal vez una fecha. Ninguna identidad. Jesucristo mira hacia arriba. Cementerio de Tarifa, Cádiz, España. Marzo de 2013.
La paella sabe distinto en estas condiciones, sin embargo es la primera comida caliente en mucho tiempo. Comisaría de Policía de La Línea de la Concepción, Cádiz, España. Agosto de 2014.
Improvisada ducha dentro del recinto policial de La Línea de la Concepción, Cádiz. La higiene es tan importante como la ley. Frontera entre Ceuta, España y Castillejo, Marruecos. Noviembre de 2016.
Porteadoras marroquíes esperan el turno para cruzar la frontera ceutí. Frontera entre Ceuta, España y Castillejo, Marruecos. Noviembre de 2016.
Entre cajas de cartón esta anciana es expulsada por una pareja de la Guardia Civil. Frontera entre Ceuta, España y Castillejo, Marruecos. Noviembre de 2016.
Desmayo por aplastamiento en la frontera del Tarajal, entre Ceuta y Marruecos. Ya han fallecido más de diez porteadoras. Noviembre de 2016.
Numeración que indica la propiedad del bulto, suelen pesar entre cincuenta y ochenta kilos. Frontera entre Ceuta, España y Castillejo, Marruecos. Noviembre de 2016.
Cuesta arriba, empujando un fardo cuyo contenido desconocen. Frontera entre Ceuta, España y Castillejo, Marruecos. Noviembre de 2016.
Manos cansadas buscan la curación en el aire. Drama desconocido, resistencia imperturbable. Frontera entre Ceuta, España y Castillejo, Marruecos. Noviembre de 2016.
Cuestión de horizontes, cuestión de destinos. Frontera entre Ceuta, España y Castillejo, Marruecos. Noviembre de 2016.
Mujer convertida en dromedario de carga. La anatomía juega en contra de ella. Frontera entre Ceuta, España y Castillejo, Marruecos. Noviembre de 2016.
Composición cubista para mostrar un atajo. Si lo llamáramos esclavitud, ¿nos equivocaríamos? Frontera entre Ceuta, España y Castillejo, Marruecos. Noviembre de 2016.
La mirada cautiva del aprendiz de esclavo. Los ancianos son incapaces de levantar la cara del suelo, ignoran si existe un cielo. Frontera entre Ceuta, España y Castillejo, Marruecos. Noviembre de 2016.
Jaulas en vez de pasillos, no es grata esta avenida que lleva hasta Marruecos. Frontera entre Ceuta, España y Castillejo, Marruecos. Noviembre de 2016.
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Descripción

Carta a mi bisabuelo Charles Marlow

Querido bisabuelo:

¿Quién iba a decirme que recorrería los mismos infiernos que tú? Los dos sabemos que el Averno es capaz de moverse desde Belgrado hasta la frontera de Hungría, los campos de refugiados de Grande-Synthe o hasta los límites de Ceuta. Es incluso capaz de arder en el mismo Corazón de las Tinieblas del Estrecho de Gibraltar.

A veces, los signos del dolor, del abandono y de la desesperación, se fijan sobre el objetivo de mi cámara de tal manera que dudo si soy yo quien dispara o es la mano invisi- ble de algún pequeño demiurgo.

Cada fotografía es un fragmento del vasto territorio del lamento, donde soy enviado por una voz distante y que me empuja a disparar casi en un estado de trance mediúmnico, ya que no hay posibilidad de una vuelta atrás. Quiero fijar cada instante protegido por el amuleto de mi cámara, la única que me evade de la realidad.

Sé que me entiendes, querido bisabuelo, y sabes que es difícil hablar de ello, por eso te escribo ahora. Me encuentro a menos de veinte grados bajo cero en el interior de unos almacenes abandonados en Belgrado, junto a la estación de trenes, rodeado de centenares de personas en la más absoluta miseria y cuya única riqueza es la solidaridad con la que conviven por mucho que el lado salvaje y oscuro intente romperla. También quiero que sepas que ya he dejado de preguntarme qué le ocurre a este mundo, ni tan siquiera me cuestiono por qué estoy aquí, y la verdad, tampoco tengo mucha confianza en que esto sirva para algo. Este apocalipsis no es nuevo, es una constante en la historia de la humanidad, pero siempre existe un escriba, un dibujante, un pintor o un fotoperiodista, para que actúe de siniestro notario.

Ahora respiro el aire libre en cualquier ciudad de la hipócrita Europa, sólo quiero preguntarte si todavía recuerdas las sinuosas orillas del río Congo. Yo no puedo olvidar los niños sin padres de La Linière. las endemoniadas curvaturas de las porteadoras de Ceuta o las agónicas miradas previas a la líquida muerte mediterránea.

Vivo a espaldas del paraíso.

Marcos Moreno

Esta exposición reúne fotografías de 2008 a 2017 que retratan la situación de los refugiados en Belgrado (Serbia), Hungría, Grande Shynte (Francia), la inmigración desde África a España a través del estrecho de Gibraltar y las mujeres mulas de Ceuta, España.

Encuentro con el autor

Fecha

  • Desde el 11/08/2018 hasta el 10/09/2018 en Fotogalería Parque Rodó
  • Desde el 03/10/2018 hasta el 18/10/2018 en Fotogalería Prado

Autores

  • Marcos Moreno

Convocatorias

El Centro de Fotografía realiza llamados anuales para que un jurado compuesto por tres integrantes (elegidos por el CdF y por los participantes) seleccione trabajos fotográficos para exponer en sus diferentes espacios.

Las bases completas de los llamados a exposiciones -así como a los llamados para la publicación de libros fotográficos- puede consultarse en la página de convocatorias.

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